

Lejos de lo que se piensa la diversidad sexual no es un tema nuevo ni de esta época, tampoco es una moda pasajera. Aunque se mantuvo como tema tabú por mucho tiempo, es un tema tan viejo que se remonta a la aparición del hombre. La diversidad sexual incluye todas las posibilidades de identidad, comportamiento y preferencia sea: heterosexual, bisexual y homosexual.
La diversidad sexual incluye a las personas con tendencias heterosexuales y homosexuales. Culturalmente el común de la gente piensa que las parejas naturales son las heterosexuales más que todo por la reproducción, que es todavía obligatoriamente heterosexual, sin embargo, el ser humano puede mantener tres tipos de relaciones sexuales: hombre/mujer, hombre/hombre y mujer/mujer.
La orientación o inclinación sexual se define según el género de las personas que le atraen y que le provocan deseo sexual al individuo. Puede ser una orientación heterosexual si le atraen las personas del sexo opuesto, bisexual cuando le atraen tanto personas del sexo opuesto como sujetos de su mismo sexo, y el homosexual quien es aquel que siente deseo sexual hacia las personas del mismo sexo.
La homosexualidad y la bisexualidad no son enfermedades, al contrario, son condiciones naturales del ser humano, tanto como lo es la inclinación heterosexual.
Hace 50 años se pensó que era una enfermedad e incluso era tratada como si fuera un desorden mental, u hormonal, con pastillitas y visitas al psiquiatra. Incluso se creía (y muchos, increíblemente, aún lo creen) que era el mismo diablo que se le metía a la gente y les hacían exorcismos, para sacarles a “satanás”.
Todavía no se sabe dónde surge la orientación sexual de cada quien o como se establece. Existen quienes lo consideran el resultado de la suma de las experiencias vividas, la familia, los amigos y todos los demás elementos de su ambiente. De esta manera hablaríamos de que la orientación es algo que se adquiere a medida que la persona va creciendo.
Otros, consideran que la inclinación sexual es algo genético, por lo que tendría una causa biológica e inevitable, independientemente de cualquier condición del entorno en el cual se críe la persona. Es decir, según esto, todos nacemos con una preferencia sexual, y pase lo que pase no se modifica, “nací así”.
Durante la adolescencia se da un periodo exploratorio que puede llevar a experiencias homosexuales solamente para probar y saber qué gusta o no. Pero ¡ojo! esta exploración no hace a la persona homosexual, al final lo que cuenta es si esta atracción continúa o no en el tiempo.
No es necesario tener la primera relación sexual para conocer la inclinación sexual. Por lo general, tanto hombres como mujeres luego de los 22 años aproximadamente, conocen con seguridad qué les gusta y qué no, por medio de la atracción.
Los heterosexuales, homosexuales o bisexuales sienten placer con los mismos estímulos: manual u oral en el pene y clítoris, imágenes eróticas, besos, caricias, etc. Lo que cambia en cada uno de los casos es con quién puede funcionar como pareja sexual, sea con una persona del sexo opuesto o de su mismo género.El coito homosexual, al igual que el heterosexual, no se limita a la penetración, se pueden realizar diversas prácticas que generan placer sexual a través de la estimulación de las zonas erógenas principales, que son aquellas partes del cuerpo con más sensibilidad y que activan sexualmente a una persona, estas son: el cuero cabelludo, ojos, oídos, labios, lengua, cuello, pezón, ano, interior de los muslos y zonas genitales. Las parejas homosexuales y bisexuales corren igual riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, Sífilis, Virus del Papiloma Humano (VPH), Gonorrea, Hepatitis A y B. Por esto al igual que en las parejas heterosexuales se recomienda el uso del condón, la higiene, el control médico frecuente y la no promiscuidad o el cambio de parejas frecuentemente.
Muchas sociedades, incluida la nuestra, que se hacen llamar modernas mantienen prejuicios contra la diversidad sexual, y todavía es algo “mal visto” lo que hace muy difícil la aceptación o “salida del closet” de las personas homosexuales o bisexuales. Termina siendo un proceso muy difícil y doloroso para algunos quienes son víctimas de la discriminación, el rechazo y las burlas.
Cada día son más los que aceptan su orientación y la de los demás. En necesario entender que la diversidad sexual no es algo malo, es totalmente natural y propio de los seres humanos, y debe aceptarse dentro de nuestras sociedades simplemente como otras opciones válidas, cuya elección constituye un derecho en cada persona y por tanto debe ser respetada.
Estamos en una etapa de transición, no es que hay más personas homosexuales ni que está de moda o que están desatadas, lo que sucede es que tienen más apoyo para salir.
Afortunadamente cada vez más las personas los aceptan, y ¿cómo no hacerlo? si hoy en día es muy probable que un miembro de la familia o un amigo sea homosexual abiertamente.
Irónicamente este “asco” que sienten algunas personas es menos natural que la tendencia homosexual. Ese repudio es adquirido por la sociedad y la religión, mientras la orientación es algo propio del hombre aquí y hasta en la china y ha existido siempre.
La diversidad sexual incluye a las personas con tendencias heterosexuales y homosexuales. Culturalmente el común de la gente piensa que las parejas naturales son las heterosexuales más que todo por la reproducción, que es todavía obligatoriamente heterosexual, sin embargo, el ser humano puede mantener tres tipos de relaciones sexuales: hombre/mujer, hombre/hombre y mujer/mujer.
La orientación o inclinación sexual se define según el género de las personas que le atraen y que le provocan deseo sexual al individuo. Puede ser una orientación heterosexual si le atraen las personas del sexo opuesto, bisexual cuando le atraen tanto personas del sexo opuesto como sujetos de su mismo sexo, y el homosexual quien es aquel que siente deseo sexual hacia las personas del mismo sexo.
La homosexualidad y la bisexualidad no son enfermedades, al contrario, son condiciones naturales del ser humano, tanto como lo es la inclinación heterosexual.
Hace 50 años se pensó que era una enfermedad e incluso era tratada como si fuera un desorden mental, u hormonal, con pastillitas y visitas al psiquiatra. Incluso se creía (y muchos, increíblemente, aún lo creen) que era el mismo diablo que se le metía a la gente y les hacían exorcismos, para sacarles a “satanás”.
Todavía no se sabe dónde surge la orientación sexual de cada quien o como se establece. Existen quienes lo consideran el resultado de la suma de las experiencias vividas, la familia, los amigos y todos los demás elementos de su ambiente. De esta manera hablaríamos de que la orientación es algo que se adquiere a medida que la persona va creciendo.
Otros, consideran que la inclinación sexual es algo genético, por lo que tendría una causa biológica e inevitable, independientemente de cualquier condición del entorno en el cual se críe la persona. Es decir, según esto, todos nacemos con una preferencia sexual, y pase lo que pase no se modifica, “nací así”.
Durante la adolescencia se da un periodo exploratorio que puede llevar a experiencias homosexuales solamente para probar y saber qué gusta o no. Pero ¡ojo! esta exploración no hace a la persona homosexual, al final lo que cuenta es si esta atracción continúa o no en el tiempo.
No es necesario tener la primera relación sexual para conocer la inclinación sexual. Por lo general, tanto hombres como mujeres luego de los 22 años aproximadamente, conocen con seguridad qué les gusta y qué no, por medio de la atracción.
Los heterosexuales, homosexuales o bisexuales sienten placer con los mismos estímulos: manual u oral en el pene y clítoris, imágenes eróticas, besos, caricias, etc. Lo que cambia en cada uno de los casos es con quién puede funcionar como pareja sexual, sea con una persona del sexo opuesto o de su mismo género.El coito homosexual, al igual que el heterosexual, no se limita a la penetración, se pueden realizar diversas prácticas que generan placer sexual a través de la estimulación de las zonas erógenas principales, que son aquellas partes del cuerpo con más sensibilidad y que activan sexualmente a una persona, estas son: el cuero cabelludo, ojos, oídos, labios, lengua, cuello, pezón, ano, interior de los muslos y zonas genitales. Las parejas homosexuales y bisexuales corren igual riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, Sífilis, Virus del Papiloma Humano (VPH), Gonorrea, Hepatitis A y B. Por esto al igual que en las parejas heterosexuales se recomienda el uso del condón, la higiene, el control médico frecuente y la no promiscuidad o el cambio de parejas frecuentemente.
Muchas sociedades, incluida la nuestra, que se hacen llamar modernas mantienen prejuicios contra la diversidad sexual, y todavía es algo “mal visto” lo que hace muy difícil la aceptación o “salida del closet” de las personas homosexuales o bisexuales. Termina siendo un proceso muy difícil y doloroso para algunos quienes son víctimas de la discriminación, el rechazo y las burlas.
Cada día son más los que aceptan su orientación y la de los demás. En necesario entender que la diversidad sexual no es algo malo, es totalmente natural y propio de los seres humanos, y debe aceptarse dentro de nuestras sociedades simplemente como otras opciones válidas, cuya elección constituye un derecho en cada persona y por tanto debe ser respetada.
Estamos en una etapa de transición, no es que hay más personas homosexuales ni que está de moda o que están desatadas, lo que sucede es que tienen más apoyo para salir.
Afortunadamente cada vez más las personas los aceptan, y ¿cómo no hacerlo? si hoy en día es muy probable que un miembro de la familia o un amigo sea homosexual abiertamente.
Irónicamente este “asco” que sienten algunas personas es menos natural que la tendencia homosexual. Ese repudio es adquirido por la sociedad y la religión, mientras la orientación es algo propio del hombre aquí y hasta en la china y ha existido siempre.
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